viernes, 8 de mayo de 2015

Gota china


La gota china es un tipo de tortura psicológica.
Consistia en inmovilizar a un reo tumbado con la cabeza fija hacia arriba ,  de modo que le cayera una gota de agua fria cada pocos segundos en la frente.  Lo que provoca ese goteo constante es un daño fisico en la piel.

Pero la verdadera tortura es el no poder beber el agua cuando te entra la sed y no poder dormir por el contante interrupción de las gotas, con lo cual a los pocos dias moria.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Tsutomu Miyazaki

Tsutomu Miyazaki (1962-2008) fue uno de los asesino en serie más infames en la historia de Japón; donde se le conoce también como el Otaku Asesino, el Asesino de niñitas y Drácula.

Sus crímenes, cometidos entre 1988 y 1989 consistieron en la mutilación y asesinato de cuatro niñas de entre cuatro y siete años; así como actos de necrofilia y canibalismo en los cadáveres. Los crímenes fueron nombrados como "Los Secuestros y Asesinatos Seriales de niñas pequeñas en Tokio/Saitama", donde sacudieron a la prefectura de Saitama, la cual poseía un historial casi inexistente de crímenes cometidos contra pequeños.


Lo que hace impresionante a este asesino no es que fue uno de los primeros asesinos seriales en Saitama, si no la crueldad y depravación con la que ejecutó sus crímenes; así como actos que incluían necrofilia con los pequeños cuerpos y el consumo de la sangre de una de sus víctimas.
Durante el día, Miyazaki era un empleado común y corriente; mientras que en su tiempo libre seleccionaba niñas al azar para asesinarlas y enviaba cartas a las familias de las víctimas; relatando de forma gráfica lo que le hacía a sus víctimas.

El juicio contra Miyazaki comenzó el 30 de marzo de 1990; y Miyazaki echó la culpa de sus atrocidades a "Rat Man", un alterego que supuestamente lo incitaba a matar; e inclusive pasó gran parte del juicio dibujando a "Rat Man" como una carictura. Se le creyó loco, y si bien permaneció encarcelado durante la década de los noventa, la prefectura de Saitama lo sometió a una serie de evaluaciones psiquiátricas; donde se describió como un personaje con un desorden de identidad desasociada (personalidades múltiples). Aún así, el juez lo declaró consciente de la gravedad y la consecuencia de sus crímenes y por ende, culpable. Se le sentenció a muerte el 14 de abril de 1997; mientras que la sentencia fue retrasada por la Alta Corte de Tokio hasta junio 28 del 2001 y por la suprema corte de justicia el 17 de enero de 2006. Curiosamente, Miyazaki se consideraba una persona buena y describió sus crímenes como "actos benevolentes", jamás pidiendo perdón por ellos. Otro asesino posterior, Kaoru Kobayashi; se describió a sí mismo como el "próximo Tsutomu Miyazaki o Mamoru Takuma", pero Miyazaki clamó que "no le permitiría llamarse a sí mismo el segundo Tsutomu Miyazaki hasta que no pasara por una evaluación psiquiátrica". A Miyazaki se le ejecutó por la horca el 17 de junio de 2008.

martes, 5 de mayo de 2015

La ejecución de Robert François Damiens, una de las más crueles.

Robert François Damiens fue ejecutado por intentar matar al Rey Luis XV de Francia.

Robert François Damiens
Damiens había tratado de clavar al rey una navaja de doble filo de 8 centímetros, pero tan solo le ocasionó una pequeña herida gracias a que las gruesas ropas que vestía el monarca dado el riguroso invierno, amortiguaron la puñalada. Todo fue muy rápido y se produjo en el momento que LuisXV se disponía a subir a su carruaje, tras visitar a su hijaVictoria en Versalles. 

De entre la gente que allí se había acercado para ver al soberano salió el regicida dándole un golpe seco en uno de los costados, a la atura de las costillas. La guardia real se abalanzó sobre él, pudiéndolo reducir.

"El día va a ser duro"

La mañana de la ejecución, cuando le despertaron y le sacaron de la celda, Damiens dijo "La journée sera rude" que significa "El día va a ser duro".

Según las crónicas de la época, Damiens fue obligado a pedir perdón delante de la Iglesia de París, donde lo llevaron montado en una carretilla, vestido tan sólo con una camisola y portando una antorcha de cera encendida.
 
Después, la sentencia ordenó atenazarle los pezones, brazos, muslos y pantorrillas para verterle por el cuerpo una mezcla fundida de plomo derretido, aceite hirviendo, resina de pez y cera mientras le quemaban con azufre la mano derecha en la que sostenía el arma con la que intentó matar al rey. A continuación, ataron sus extremidades con sogas a cuatro caballos para que estiraran su cuerpo hasta desmembrarlo en trozos que se arrojaron al fuego para consumirlos y aventar sus cenizas.
Pero la realidad fue mucho más dura que la sentencia. El oficial que debía arrancarle la carne con unas tenazas (para verterle después la mezcla hirviendo por las heridas) tuvo que retorcer la carne para poder cortarla. Además, la diabólica mezcla incandescente tenía tan poca calidad que sólo pudieron chamuscar la piel del condenado. Y encima, cuando los cuatro caballos no fueron capaces de desmembrarlo dada su robustez, se necesitó traer otros dos que, aun así, los seis animales tampoco consiguieron desmembrarlo. Al final, con Damiens plenamente consciente e implorando constantemente al cielo, los guardias tuvieron que romperle los músculos y tendones con cuchillos hasta llegar al hueso para facilitar que los caballos lo desmembraran. Uno de los oficiales dijo incluso poco después que cuando levantaron el tronco del cuerpo para arrojarlo a la hoguera, estaba aún vivo. Los cuatro miembros, desatados de las sogas de los caballos, fueron arrojados a una hoguera. Luego el tronco y el resto fueron prendidos con paja y madera hasta que sólo quedaron cenizas. El suplicio total duró unas 4 horas.



Giacomo Casanova, quien fue uno de los presentes a la ejecución pública que tuvo lugar en la Place de Grève de París:
Tuvimos el valor de presenciar la espantosa visión durante 4 horas... Damiens era un fanático que, con la idea de hacer una buena obra y obtener la recompensa celestial, había tratado de asesinar a Luis XV; y aunque el intento fue un fracaso, y sólo produjo en el rey una leve herida, fue arrancado en pedazos como si el crimen hubiera sido consumado.(...)En varias ocasiones me vi obligado a apartar la cara y taparme los oídos mientras oía sus desgarradores alaridos, después de que la mitad de su cuerpo se hubiese separado de él (...).

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